Testimonios


Antonio L.S., 57 años.

Los dientes de abajo, que los tenía un poco flojos, se me han puesto fuertes .Desde que uso la placa confort puedo morder mejor los alimentos duros y las encías han dejado de sangrarme.

Remedios M.P., 49 años.

Una de las paletas se me movía mucho y pensaba que la iba a perder. En los tres meses que llevo usando la placa confort he notado como mi diente se ha ido fijando de forma asombrosa.

Andrea F.H., 52 años.

Desde que mi marido usa la placa confort para dormir, yo descanso de maravilla. Antes sus ronquidos eran insoportables.

Encarnación G.I., 55 años.

Me costó trabajo adaptarme a la placa confort porque se me llenaba la boca de saliva. Al final me he adaptado a dormir con ella ya que respiro mucho mejor y me levanto mas descansada.

Roció D.P., 44 años.

Por las mañanas, al levantarme, me noto los labios más tersos, como más llenos y estirados.

Andrés L.A. 60 años.

Si alguna noche me meto en la cama sin la placa confort, me tengo que levantar a ponérmela ya que noto como si me faltara algo y no concilio el sueño.

Marina C.H., 32 años.

A mi hija de 8 años la placa confort le ha cambiado la vida. Antes sufría “anginas” constantemente y tenía que tomar antibióticos cada dos meses. Desde que respira por la nariz, gracias a la placa, su situación ha cambiado radicalmente.

Hilario M.J., 63 años.

La placa confort es el pijama perfecto para mis dientes. No se dormir sin ella.

Paqui R. A., 28 años.

Padecía un dolor bastante insoportable en la mandíbula que se me iba hacia el oído derecho. No se me calmaba con nada. Incluso mi dentista me hizo una férula, pero no me alivió del todo. La placa confort ha sido mi solución. Los dolores han desaparecido por completo en dos semanas.

Jose Luis R. H., 33 años.

Antes masticaba mejor por el lado derecho. Intentaba comer por otro lado y no había forma de conseguirlo. Llevo usando la placa confort, a diario, seis meses y ahora mastico mucho mejor por los dos lados.

Juan E. V., 54 años.

La placa confort me ha dado un poco de vida. Ya no tengo tanto sueño durante el día. Se ve que descanso mucho mejor porque antes me quedaba dormido en cuanto me sentaba.

Margarita R.R., 57 años.

Yo dormía todas las noches con la máquina CPAP conectada. La verdad es que es muy desagradable ya que la máscara es incómoda y también por el ruido que hace. Mi dentista me colocó la placa confort hace ya cuatro meses y me anima a dejar la CPAP. Ahora salgo a caminar todos los días y he perdido peso. La mayoría de las noches solo duermo con la placa.

Marcos H.S., 55 años.

Nunca pensé que este aparato (la placa confort), que mi dentista me colocó para aliviar mis ronquidos, me fuera a librar de mi adicción al tabaco. Cuando tengo ganas de fumar me pongo la placa confort y a las dos o tres minutos ese deseo desaparece. Fumaba dos paquetes diarios y ahora casi ni me acuerdo del tabaco.

Margarita F.P., 48 años.

Llevo siguiendo a esta paciente un año, aproximadamente. Refiere que un buen día amaneció con la hemicara izquierda dormida, como acorchada. Durante este tiempo, ha visitado a diversos especialistas, por indicación de su médico de cabecera, en busca de solución para su desagradable problema. En cambio todas las consultas fueron en vano. Yo fui uno de los especialistas consultados en última instancia. La paciente vino a mí por si sonaba la flauta. Me dijo textualmente: “Como nadie me encuentra nada, a ver si fuera cosa de la boca”. Le hice un TAC de ambos maxilares, incluyendo estudio de ambas ATM, pero tampoco encontré nada anormal que justificara su media cara dormida. Se trataba de una boca bastante normal, como tantas otras que vemos en nuestra clínica a diario, con la salvedad de presentar una sobremordida importante (entre grado 2 y grado 3).
Sin dudar un momento, le hablé de la PLACA CONFORT como la única opción que, a mi juicio, le quedaba para intentar solucionar su problema. Le expliqué que, a veces, lo más sencillo si tiene fundamento científico es lo que mejor funciona. Como podréis imaginar, se la llevó puesta (la placa confort) y, desde entonces, la usa 12 horas diarias, contando las horas de sueño.
Han transcurrido casi cuatro meses desde entonces y el “milagro” se ha producido. No se trata, creo, de ninguna sorpresa, toda vez que siempre he pensado que la sobremordida es muy dañina para el que la padece. A esta paciente, a medida que la placa confort le ha ido mejorando su sobremordida, la parestesia le ha ido desapareciendo.
Me permito firmar este testimonio por ser una de las mayores satisfacciones, como médico, que me ha dado este simple aparato funcional.

Dr. Emilio López Jiménez


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